Torre de Nievares

Nombre: Torre de Nievares, Casa de la Torre

Localidad: Nievares (Villaviciosa)

Comunidad: Principado de Asturias

Tipología: Torre

Estado: Reformada

Visita: Exterior

Localización: N43° 28.326′ W5° 29.680′

La Torre de Niévares es en realidad un conjunto palaciego edificado encima de un torreón medieval mucho más antiguo que el palacio propiamente dicho.

Las grandes dimensiones y la fábrica del torreón le confieren un aspecto más de castillo-fortaleza que de torre defensiva. Presenta una muralla hecha de mampostería y con altas almenas.

Desde ella se domina todo este gran valle central villaviciosín. No se conservan documentos que avalen la fecha exacta de fundación pero por todos sus elementos constructivos se trata de una construcción de la baja Edad Media, sin negar que pudiese estar levantada encima de otra fortaleza anterior mucho más antigua. Estas murallas que ahora observamos desde el camino están levantadas en considerable altura y con refuerzo de contrafuertes a manera de pequeños torreones semicirculares. No pasa desapercibida su ubicación al lado del Camín Real y de los accesos hacia Oviedo/Uviéu y Gijón/Xixón enlazando el interior y la costa de Asturias.

No falta tampoco quien esboza la posibilidad de que pudiese haber sido parte (una construcción anterior a la actual) de las dependencias palaciales del rey Alfonso III El Magno en el mítico Valle de Boides o incluso que estuviese relacionada con un aún más antiguo castro astur o fortaleza romana. De todas las maneras, lo cierto es que la parte posterior de la muralla original fue derribada cuando se abrió la carretera de Niévares al Pedrosu.

Acabado el medievo, el castillo perdió su utilidad defensiva, por lo que se erigió encima una casona-palacio, al igual que pasó en tantos casos, cuando los señores-guerreros semifeudales pasaron a convertirse en nobleza terrateniente. Esta fue la razón por la que muy a primeros del siglo XVI se dió en construir aquí estas edificaciones palaciegas que vemos ahora, en las que lo más notable viene a ser la casona solariega de planta rectangular con torre cuadrada de dos pisos. Una escalera sube por afuera, a la derecha de la torre, hasta el primer piso, y en el otro lado, el que mira hacia el sur, se abre un corredor estilo asturiano popular. En las enmarcaciones de piedra de las ventanas se esculpieron motivos decorativos de tipo tradicional. En la sobrepuerta de la entrada aparece labrada la fecha del año 1501, que seguramente es la que corresponde al momento en el que se levantó el edificio, así como otras construcciones exteriores como la capilla del palacio. Junto a ella se armó una monumental panerona de ocho pegollos. Todo el espacio entre la casona y los muros de la muralla está habilitado para jardines y un gran pino se alza señorialmente sobre todo el conjunto. (1) 

Aunque se desconoce la fecha de su construcción, es probable que al menos una parte de sus dependencias daten de 1501, año que aparece inscrito en la fachada principal del palacio.

El análisis estilístico apunta hacia esa fecha al encontrarse algunos elementos renacentistas en determinadas zonas (escalera de piedra de acceso al primer piso). Sin embargo, la presencia de otros elementos tradicionales de la arquitectura regional que perviven en épocas muy distanciadas, dificulta la segura atribución de esta datación al conjunto del edificio. También es probable que al menos una parte del mismo se haya levantado en época anterior, como sugiere la gran muralla que rodea la parte de su recinto más desprotegida. Esta muralla está formada por bloques de piedra irregulares con torres de defensa semicirculares de remate almenado. Según Cortina Frade su origen pudiera remontarse incluso a época romana pero no cabe duda de que lo conservado en la actualidad es posterior. Presenta planta rectangular con cubierta a dos aguas y torre cuadrada en uno de los extremos con tejado a cuatro vertientes. La torre destaca en altura con un piso más que el cuerpo rectangular. La tipología de este palacio de torre de sección cuadrada emplazada en una esquina de la construcción, se repite con frecuencia en toda la geografía asturiana, como expone G. Ramallo que cita como ejemplos más representativos el Palacio de Dóriga en Salas y el de Manzaneda en Gozón. Se trata de un edificio de sobria concepción volumétrica y ornamental. De sus muros únicamente sobresalen el corredor de madera de la fachada occidental, tan frecuente en la arquitectura regional y la gran escalera de piedra renacentista que como en el palacio de Sorribas comunica el exterior con la primera planta en una fachada lateral, la oriental concretamente. Los vanos, cuadrados y rectangulares, distribuidos aún con cierta irregularidad, están formados por dinteles y jambas de buena piedra, casi siempre por piezas monolíticas, pero carecen totalmente de decoración. Adosada a la muralla en su lienzo oeste se encuentra la capilla, de planta rectangular, cubierta con bóveda de crucería y clave decorada con el escudo de la familia. El palacio pertenece a la familia De la Concha. Mª Soledad Alvarez Martínez (2)

Fuente

1 http://xurdemoran.blogspot.com.es

2 www.pujadesarquitectura.com

 

 

Castillo de Villaviciosa

Nombre: Castillo de Villaviciosa, Castillo de Sancho Estrada

Localidad: Villaviciosa (Solosancho)

Provincia: Ávila

Comunidad: Castilla y León

Tipología: Castillo

Estado: Bueno

Visita: Exterior

Localización: N40 32.150 W4 53.982

Se encuentra en la misma sierra que el Castillo de Manqueospese. Se construyó en dos etapas diferentes. En el siglo XV, Nuño González del Águila y Guzmán lo mandó construir con el fin de vigilar el paso desde el Valle de Amblés a la Sierra de la Paramera. Fue señorío de una de las ramas en que se dividieron los Ágilas. Pasó por herencia al Marqués de la Roca, que vendió el término, el castillo y el caserío al Estado.

El castillo no es muy grande y ha pasado por diversas etapas constructivas. Aún se aprecia lo que pudo ser foso y puente de entrada. Al patio de armas se da acceso por un gran arco de medio punto adovelado, situado entre dos torres.

En la llamada Torre de Damas hay un artístico ventanal sobre el que pende un escudo con león rampante plasmado sobre águila. También lucen en sus muros los escudos de diversas generaciones. (1)
Presenta un recinto rectangular con troneras de ojo de cerradura invertido, escoltado por un torreón, y una esbelta torre cilíndrica de 14 metros de altura en la esquina sureste. En el segundo periodo de construcción, se llevó a cabo la ejecución de la Torre de las Damas, la cual es un saliente con forma de ábside.
Esta torre cuenta con dos puestos de vigilancia, una ventana plateresca con reja de hierro, y el escudo de armas de los constructores esculpido en piedra. En la actualidad, el Castillo de Villaviciosa es un hotel. (2)
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Fuente
2 Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castillo de Villaviciosa en su versión del 17 septiembre 2016, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.
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Castro de Ulaca

Nombre: Castro de Ulaca
Localidad: Villaviciosa (Solosancho)
Provincia: Ávila
Comunidad: Castilla y León
Tipología: Castro
Estado: Yacimiento arqueológico
Visita: Libre
Localización: N40 31.513 W4 53.009

El Castro de Ulaca se encuentra ubicado en las primeras estribaciones de la Sierra de la Paramera, en su vertiente norte, sobre un promontorio elevado sobre el terreno circundante unos 250 metros, con una cota máxima de 1508 m, dominando perfectamente el valle de Amblés y dando vista al Pico Zapatero. El castro está encajado entre el arroyo de los Portillos y el río Picuezo, cuyos cursos sirven de protección natural.

En 1931, Ulaca se declara Conjunto Histórico-Artístico. En 1986 Bien de Interés Cultural (B.I.C), que es la máxima figura de protección que la ley otorga a un elemento histórico. En el año 1994 se delimita la Zona Arqueológica de Ulaca, amparada por la Ley de Patrimonio Histórico Español, quedando cualquier proyecto de restauración sujeto a lo que dicten las Comisiones Territoriales de Patrimonio Cultural.
Ulaca es el más grande de los castros vetones y cuenta con restos arqueológicos poco comunes como un altar y una sauna de iniciación, construidos en granito. Se halla situado en un promontorio elevado, de difícil acceso desde el que se divisa todo el Valle de Amblés en la provincia de Ávila.
Existen restos que abarcan desde la época calcolítica hasta la Edad Media, aunque serán los vetones los que dejen especial huella.

Cuenta, como elementos más destacados, la muralla de más de 3 km de longitud, levantada tardíamente a comienzos de la 2ª Edad de Hierro (s. III – II a. C.), sauna ritual o «fragua», iglesia o torreón y el perfectamente conservado altar de los sacrificios.

El Altar de los Sacrificios

El altar de los sacrificios es una construcción a cielo abierto, realizada sobre grandes bloques graníticos que afloran en el sector noroeste.
El monumento, en buen estado de conservación, consta de una gran estancia rectangular tallada en granito, en uno de cuyos lados existe una gran peña en la que dos escaleras de 9 gradas, labradas también en la roca, conducen a una plataforma en la que se encuentran dos cavidades de forma más o menos circular y comunicadas entre sí. La más occidental de ellas vertía en una tercera que permitía a su vez que los líquidos derramados en las libaciones corrieran hacia la parte baja de la peña a través de un canal.
Su funcionalidad cultual, en la que habría que tener presente la práctica de sacrificios animales e incluso humanos, se ha establecido a partir del estudio comparativo con otras construcciones parejas, entre las que destaca el santuario portugués de Panoias, donde se documenta epigráficamente la existencia de tales sacrificios.
La Sauna
La Fragua-horno o sauna se localiza en el centro del yacimiento, a menos de 200 m de la estructura anterior. Está formada por una especie de semihipogeo, tallado parcialmente sobre un gran canchal granítico y por muros de piedra en la parte norte y acaso también en los lados este y oeste. Hace tiempo que se identificó como horno o fragua, pero recientemente le confieren un uso termal, comparándola con las saunas o pedras formosas de la cultura castreña del noroeste. Su sentido sería ritual, conectado con ceremonias iniciáticas guerreras sugeridas en algunas referencias clásicas.
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El Oppidum
El oppidum de Ulaca llega a las 60 hectáreas frente a las 15 ha del Castro de Cogotas y las 38 de la Castro de la Mesa de Miranda. Una superficie enorme, no toda destinada a habitación, pero que supone una aglomeración de primera magnitud, que debió de jugar el papel de centro comarcal, en línea con la reordenación territorial que supone la aparición de estos grandes oppida, en fechas situables en el siglo III a. C., en que parece que fue fundado este gran castro abulense.
Por otra parte, tanto o más que la superficie, da cuenta de su papel organizativo y político la posesión en su interior de un gran edificio de aparejo monumental con función de atalaya o de otro uso público desconocido, y espacios sacros e instalaciones para usos rituales o ceremoniales que, como en el caso de los centros urbanos del mundo ibérico y de las demás civilizaciones, son ingredientes habituales en los centros principales por el papel aglutinador que desde ellos se ejerce en el plano ritual y religioso.
 Las Casas
Las casas presentan plantas cuadradas y rectangulares con gruesos muros de piedra. Hay plantas sencillas con dos o tres estancias, de unos 40-80 m², y otras más complejas con más departamentos y mayor superficie (hasta 250 m2). Las jambas de las puertas están bien marcadas por grandes lajas de granito. Las cubiertas debieron ser de piorno, como lo hacían los chozos de pastor y las tinadas para las ovejas hasta hace poco tiempo. La falta de excavaciones -solamente se excavaron dos casas en los años 1970 que se han restaurado- impide precisar la organización interna, que en cualquier caso dispondría de hogares, bancos adosados a las paredes, zonas de almacenamiento y áreas de descanso. Desconocemos si además de estructuras domésticas había otras sólo de almacenaje o con otras funciones.

El total de estructuras dentro del recinto amurallado es de algo más de 250, que se elevaría hasta alrededor de las 300, si se suman las casas fuera de las murallas al noreste del recinto. La existencia de casas extramuros permite suponer, además, que el recinto amurallado no implica una situación de peligro e inestabilidad permanente. Desconocemos si además de estructuras domésticas había otras sólo de almacenaje o con otras funciones.

El total de estructuras dentro del recinto amurallado es de algo más de 250, que se elevaría hasta alrededor de las 300, si se suman las casas fuera de las murallas al noreste del recinto. La existencia de casas extramuros permite suponer, además, que el recinto amurallado no implica una situación de peligro e inestabilidad permanente. Pero parece que en este sector hubo también murallas muy perdidas hoy. En los momentos de conflicto, la población podría refugiarse dentro del poblado, ya que existía espacio libre suficiente para todos. Sabemos que otros oppidavettones tenían arrabales o barrios extramuros como Las Cogotas y Salmantica, en este último caso referido al año 220 a. C. en la toma de la ciudad por Aníbal.

Parece común la existencia en todas las viviendas de zócalos de piedra de 80-100 cm de grosor y doble paramento. Apenas hay vestigios de adobe o tapial para el recrecimiento de las paredes y la abundancia de granito podría ser consistente con la idea de alzados de piedra hasta la cubierta. La prolongación de los muros hacia el exterior permite aventurar la idea de que algunas tuviesen un porche o zaguán; aunque no habría que descartar que se tratase de pequeños corrales anexos a la vivienda. La mayoría de las casas abren sus puertas hacia el este, hacia la salida del sol. Nada se nos ha conservado de las cubiertas pero, dada la disposición del terreno, lo más lógico es que vertieran aguas por delante de la fachada en dirección a las vaguadas, siguiendo la pendiente.

Las canteras

Un elemento excepcional y espectacular al mismo tiempo, desconocido en otros oppida célticos, son las canteras de granito en el interior del hábitat. Quedan visibles las huellas de la cuñas y los bloques cortados en distinto grado de elaboración. Las canteras se sitúan en los sectores oeste y suroeste de la ciudad. En ambos casos se buscaron grandes planchas de granito y se aprovecharon siguiendo las vetas y las fracturas naturales. El proceso de trabajo se debió iniciar marcando con cortafríos y mazos, pequeñas ranuras a intervalos regulares (28 y 36 cm), después se introducían cuñas para romper la línea marcada y así obtener bloques más o menos grandes, entre 60 y 120 cm de longitud y aún mayores.

Con perchas y palancas de madera se moverían los bloques de primera extracción para posteriormente ser objeto de nuevos cortes y conseguir bloques más pequeños. Todo este proceso de trabajo ha quedado congelado en las canteras. Se pueden medir los esparcimientos entre las ranuras para cuñas marcadas y nunca utilizadas, los bloques de primera extracción sin trocear, los bloques semielaborados y por último incluso algunos terminados y no transportados. Este detalle hace pensar en que todo el trabajo de cantería se desarrollaba en estos lugares. Como se ha señalado recientemente (Del Val y Escribano, 2004: 38) las canteras de Ulaca confieren un aspecto mágico al lugar, parece como si el tiempo detenido pudiera ver en algún momento el retorno de las gentes de Ulaca para terminar los trabajos abandonados a medio hacer.

La cantera oeste debió utilizarse para la obtención de material constructivo para la viviendas de los alrededores, y de hecho la dimensiones de los bloques se asemejan a los de las casas más cercanas. La cantera del ángulo suroeste, muy próxima a la muralla, parece que estuvo más relacionada con la elaboración de grandes sillares para la construcción del cierre defensivo. La gran escala de los trabajos de cantería -por encima del nivel doméstico de cada hogar-, la posible existencia de especialistas, el empleo de medidas modulares y las posibilidad de reconstruir casi íntegramente el proceso de trabajo, confieren a las canteras de Ulaca un gran interés.
Datación
La fecha del poblado puede datarse del S.VI al II a. C., cuando una de las incursiones de Aníbal en los pueblos del centro peninsular supuso el incendio de la ciudad (aunque este hecho no está confirmado). Se calcula que en la época de mayor esplendor pudo estar habitada hasta por mil personas (distribuidos jerárquicamente en unas 250 – 300 viviendas), ocupando una superficie de 60 hectáreas.
Sus restos son numerosos, desde objetos cerámicos hasta aperos de labranza, instrumental ganadero, alfarero, etc., muchos de los cuales fueron expoliados en épocas pasadas; incluso hay restos de molinos de piedra y de varias canteras.
Fuente
Artículo obtenido del artículo de Wikipedia Castro de Ulacaen su versión del 24 julio 2017, por varios autores bajo la Licencia de Documentación Libre GNU.