De viaje a la Edad Media: de visita por los castillos de Cantabria

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¿Alguna vez has imaginado cómo sería tu vida en un castillo? Estas fortificaciones tienen algo especial, algo casi irracional que nos atrae. Puede ser su arquitectura, su historia, su arte, los misterios que encierra…

Lo cierto es que visitar un castillo es como viajar en el tiempo a una época pasada llena de caballeros, princesas, torneos… ¿Nos acompañas en el viaje de hoy?

En este caso, nos quedamos en Cantabria, una región más conocida por sus paisajes y sus anchoas que por sus castillos, pero también los hay. Existen al menos catorce de estas fortificaciones, pero no todas están abiertas al público.

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De castillo a castillo y tiro porque me toca

El viaje empieza en Santander, donde se localiza el Castillo de Corbanera, uno de los restos más destacados de las fortificaciones que se construyeron en la ciudad durante la última guerra carlista.

El Castillo de Corbanera, declarado Bien de Interés Cultural, es de planta circular, de 50 metros de diámetro, y tiene un muro de un metro de espesor.

Es un ejemplo típico de la arquitectura neomedievalista defensiva española y contiene elementos propios de este estilo como son la muralla almenada con aspilleras para fusiles, las cuatro torres semicirculares orientadas a los cuatro puntos cardinales y una torre central con gruesos muros, que era el cuartel de la guarnición.

La pena es que el acceso al mismo está cerrado en la actualidad.

Seguimos en Santander, en el barrio de Pronillo, donde encontramos el reciento que hoy en día es la sede de la Fundación Santander Creativa, que cuenta con el edificio original: una torre de la Edad Media a la que en el siglo XVI se adosó una vivienda con una torre señera, una casa señorial, la capilla, el patio de armas y una portada con reloj de sol.

 

Los castillos mejor conservados

Castillo de San Vicente en Argüeso

Este castillo, rehabilitado como centro turístico-cultural de la comarca de Campoo, sí está abierto al público. En la actualidad, y tras una cuidadosa restauración, cuenta con dos torres unidas por un cuerpo central almenado, desde donde se tienen las mejores vistas de Campoo. Por este motivo, recomendamos visitarlo.

Perteneció desde el siglo XIV a la Casa de la Vega. Uno de cuyos miembros, D. Diego Hurtado de Mendoza, fue el Primer Marqués de Argüeso en 1475.

En este castillo también vivió Dña. Leonor de la Vega, mujer del Primer Duque del Infantado y madre del famoso Marqués de Santillana, que defendió su señorío contra los Manrique de Lara.

 

Castillo del Rey en San Vicente de la Barquera

¿Sabías que es uno de los castillos más visitados? Imaginamos que por las vistas que tiene, tanto de la ciudad como de la costa y de la ría.

El castillo que se conserva hoy en día se construyó en 1210, momento en el que el rey Alfonso VIII concede a la población de San Vicente de la Barquera el mismo fuero que a San Sebastián.

Su aspecto es imponente, razón por la que los Reyes Católicos convirtieron esta fortaleza en una prisión. Destacan las dos torres unidas por una estructura central abovedada e iluminada por ventanas de estilo gótico que fueron diseñadas para defender el acceso al castillo y como protección en caso de que fuera tomada la entrada.

Como curiosidad: se encuentra tan bien conservado que el salón central se emplea como sala de exposiciones en la que se muestran algunos objetos interesantes, como cañones.

 

Castillo-Faro de Santa Ana en Castro Urdiales

Esta famosa fortificación, de cuyo origen se sabe muy poco, fue protagonista de la defensa de Castro Urdiales durante la toma de la ciudad por las tropas de Napoleón en 1813. Toda la población acabó refugiándose en su interior y, desde allí, arrojaron los cañones al mar para que no fueran tomados por los franceses.

El castillo de Santa Ana también sirvió de prisión para los dos bandos enfrentados durante la Guerra Civil. En la actualidad, su utilidad se limita a actividades culturales y al turismo.

El elemento más significativo de este castillo es el faro, construido en una de sus torres en 1853.

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