Fortines de Las Rozas. Dehesa de Navalcarbón

Nombre: Fortines de Las Rozas. Dehesa de Navalcarbón 

Localidad: Las Rozas

Comunidad: Madrid

Tipología: Nidos de ametralladora, refugios, trincheras, observatorios

Estado: Ruina consolidada

Visita: Libre

Localización:

A principios de 1937, durante la fase final de la batalla de la carretera de La Coruña, el municipio de Las Rozas de Madrid se convirtió en un cruento campo de batalla que obligó a la evacuación de toda su población. Los vecinos pasarían el resto de la guerra como desplazados y refugiados en pueblos alejados de las zonas de combate, tales como Torrelodones y, sobre todo, Hoyo de Manzanares. El 4 de enero, tras intensa lucha, las tropas de Franco ocupaban la población y se establecían en plan defensivo, siendo capaces de resistir los duros contraataques republicanos que se desarrollaron hasta mediados de ese mismo mes. Como consecuencia de esta batalla quedó perfilada una línea de frente en la que el caserío de Las Rozas se convirtió en primerísima línea de fuego. La estabilización de ese frente dio paso a una guerra de trincheras que se alargaría hasta el final de la contienda, y en la que ambos ejércitos seguirían protagonizando pequeñas acciones de combate (golpes de mano, guerra de minas, operaciones locales…) y continuas labores de fortificación encaminadas a mejorar y consolidar sus respectivas posiciones. Los trabajos de fortificación alcanzarían su máxima expresión a partir de mediados de 1938, momento en el que las comandancias de ingenieros desarrollaron sistemas defensivos meticulosamente estudiados y planificados. A este periodo pertenecen la práctica totalidad de las fortificaciones que se conservan en Las Rozas.

Tras la guerra, comenzaron las labores de reconstrucción del pueblo, llevadas a cabo principalmente por el organismo denominado Regiones Devastadas. En los primeros años de posguerra, las numerosas fortificaciones y demás obras defensivas sufrieron una intensa actividad chatarrera encaminada a recuperar todos los elementos metálicos de sus estructuras, lo que supuso la destrucción parcial de muchas de estas construcciones. Durante décadas, estas fortificaciones quedaron a merced del paso del tiempo y del olvido.(1)

A unos tres kilómetros al noroeste del pueblo de Las Rozas, en el kilómetro 21 de la carretera de La Coruña, se encuentra la Dehesa de Navalcarbón. Aunque muy alterada y deformada, sigue constituyendo un pequeño recuerdo de las dehesas y montes poblados por robustas encinas, así como otras especies vegetales (quejidos, enebros, jaras, majuelos, retamas…) típicas de esta zona y que, en la actualidad, prácticamente han desaparecido por la utilización que se ha hecho del suelo, principalmente con fines urbanísticos.

La Guerra Civil, la Dehesa de Navalcarbón constituye un espacio privilegiado para los interesados en el estudio de la arquitectura militar. En su interior se han conservado numerosos restos de aquellos tiempos, convirtiendo el lugar en un magnífico conjunto histórico y arqueológico. Hasta la fecha se han podido catalogar un total de doce estructuras en muy diferentes estados de conservación. Además de estas construcciones, podemos encontrar numerosos trazados de atrincheramientos y otras huellas que señalan lo que fueron posiciones defensivas, alojamiento de tropas, almacenamientos, refugios, etc.

Todos estos elementos defensivos (la mayoría realizados por el Batallón de Zapadores del II Cuerpo y por la I ª Compañía del 55 Batallón de Obras y Fortificaciones) formaban parte de la denominada “Línea de Detención”, que el Ejército Popular de la República construyó en este Subsector del frente desde mediados/finales de 1938, y cuya defens, en aquel momento correspondía a la 111 ª Brigada Mixta, adscrita a la 8ª División.

LR 1 Nido de ametralladora

Esta “Línea de Detención” consistía en un complejo entramado defensivo que se extendía a retaguardia de la primera línea del frente o línea principal de resistencia. Su función era frenar una posible rotura del frente por parte del enemigo. Para ello, se desarrollaba un intenso plan de obras y fortificaciones en un lugar estratégico en el que pudiera trabajarse con más eficacia y seguridad, lejos del constante hostigamiento enemigo de las primeras líneas que, lógicamente, intentaba dificultar e impedir el fortalecimiento del adversario.

Según un documento de la 8 ª División Republicana, fechado el 21 de febrero de 1939 (cerca de un mes antes de que terminase la guerra), esta “Línea de Detención” se extendía por:

“Ocho Hermanas-Palacio de Zarzuela-Portillera de Las Rozas-Casa de Castrejón-Casa Próculo-Alto de la Carrascosa-Vértice Lazarejo”

Y estaba constituida por ocho Centros de Resistencia, siendo el Centro de Resistencia n º 7, en el que estaban integradas, además de las fortificaciones de la Dehesa de Navalcarbón, las que en la actualidad existen en Fuente del Cura y Nava los Santos (de las que hablaremos en otra ocasión).

LR 4 Nido de ametralladora

Según este informe:

Desde el Alto de la Carrascosa hasta el Arroyo de la Retorna, hay construidos bastantes nidos de ametralladoras, en hormigón y en mampostería, así como otros en mampostería para fusil ametrallador. También existen trincheras en condiciones de ser ocupadas y algunos refugios, aunque insuficientes. Desde el Arroyo de la Retorna, hasta el Río Guadarrama, también existen ligeras organizaciones que actualmente se completan”.

Efectivamente, la mayor parte de las construcciones que hoy en día encontramos en la Dehesa de Navalcarbón son fortines de mampostería, variando su tamaño en función de que su uso fuera para ametralladora o para fusil ametrallador. Éstas fortificaciones están construidas principalmente con piedra granítica (también encontramos algunos sillares de caliza), hormigón y ladrillo macizo. La planta suele ser cuadrada con un frontal semicircular (tienen forma de D) en el que se abren entre una y tres troneras de tamaño variable.

Todos los fortines de este estilo han perdido total o parcialmente su gran cubierta con forma de caparazón y construidas en hormigón reforzado con cascajo de piedra. La causa principal de este deterioro está en la actividad chatarrera que tras la guerra se desarrolló en la casi totalidad de los frentes. La estructura interior metálica de muchas de estas construcciones suponía una sugerente fuente de ingresos en los penosos años de la posguerra, siendo ésta, la principal causa de su destrucción. La erosión, el abandono y el paso del tiempo han hecho el resto. Esta misma tipología de fortificación de mampostería la podemos encontrar en otros muchos puntos de Las Rozas, y puede decirse que constituye el modelo de fortín más característico de la 8ª División republicana.

LR 3 Obsevatorio blindado

LR 2 Puesto de mando

También se conserva, muy deteriorada, una construcción en cuyos muros se combina la mampostería de granito con el hormigón armado, cuya tipología se diferencia claramente del resto. Se trata de un observatorio blindado, elemento muy importante en la organización del frente. Muy próxima al observatorio encontramos una pequeña y curiosa construcción de grandes sillares de caliza y planta cuadrada, correspondiente al puesto de mando de la posición.

LR 6 Nido de ametralladora

LR 8 Nido de ametralladora

Pero sin duda, los fortines más emblemáticos de la Dehesa de Navalcarbón son, precisamente, los que se encuentran en mejor estado de conservación. Se trata de dos nidos de ametralladora de estructura cilíndrica, con la planta en forma de “ojo de cerradura”, construidos en hormigón armado. Tienen tres grandes troneras frontales y una más pequeña en un lateral trasero, frente a la entrada. En su interior se conserva una estructura de hormigón para la colocación de un arma automática. De éstos, el que se encuentra junto a la residencia tiene en su cubierta una inscripción grabada en el cemento fresco difícil de descifrar, pero en la que puede verse perfectamente “1938”. De esta misma tipología existe una construcción similar y en buen estado de conservación en Monte Rozas, en el lugar conocido como “Nava los Santos” (actuales terrenos de la UNED). Hay otra más en “Fuente del Cura”, pero este fortín, al contrario que sus compañeros, se encuentra totalmente destruido. Otro de estos fortines de hormigón aramado desapareció al construirse el centro comercial Rozas Village.

LR 7 Trincheras

Junto a estas construcciones, que suelen resultar los restos más atractivos, podemos encontrar interesantes trazados de trincheras y otras huellas de donde debieron de ubicarse diversos parapetos y puestos excavados y reforzados con sacos terreros y otros elementos que no han soportado el paso del tiempo. Todas las fortificaciones estaban unidas por túneles, trincheras cubiertas y otros elementos que hoy sólo se conservan parcialmente.

Cortada la carretera de La Coruña tras los combates de enero de 1937, los republicaos tuvieron que buscar alternativas para mantener las comunicaciones entre la sierra y la capital y para abastecer los diferentes puntos del frente en este sector. Por ello, esta “Línea de Detención” tenía una gran importancia puesto que, además de constituir una segunda línea defensiva, aseguraba las vías de comunicación utilizadas por el II Cuerpo de Ejército. Dentro de este sistema de comunicación, los restos del viejo Canal del Guadarrama, convenientemente acondicionados como pistas militares, fueron muy útiles para el traslado de hombres y materiales a zonas muy próximas al frente.

LR 9 Nido de ametralladora

No todas las posiciones de esta “Línea de Detención” (algunas bastantes kilómetros alejadas del frente) estaban permanentemente ocupadas por la tropa. Muchos puntos permanecían desguarnecidos, pero procurando mantenerlos en buenas condiciones de conservación por si las circunstancias hacían necesario su utilización.

Respecto a las fortificaciones de la actual Dehesa de Navalcarbón (muy próximas a lo que fue el frente), y según el mismo documento que mencionábamos antes, dos de los Batallones de la 111 ª Brigada Mixta que acostumbraban a permanecer en reserva, tenían destacados en el “Alto de la Carrascosa” dos Compañías cada uno, al objeto de ayudar al personal de Ingenieros en los trabajos de fortificación. El resto de la tropa de reserva permanecía en sus acantonamientos pero preparados para poder ocupar la “Línea de Detención” entre la carretera de La Coruña y el Vértice Lazarejo en un máximo de 15 minutos.

LR 10 Nido de ametralladora

Los restos de la Dehesa de Navalcarbón, unidos a los existentes en Las Ceudas, Fuente del Cura y Nava los Santos, constituyen un impresionante conjunto de fortificaciones de la Guerra Civil. En un espacio relativamente pequeño y de agradable paseo, se conservan muchos elementos de lo que fue la “Línea de Detención” republicana en este sector del frente. Es una pena el poco interés que las diferentes administraciones e instituciones han mostrado hasta la fecha por este patrimonio histórico que, junto a otros muchos restos, convierte a Las Rozas en uno de los municipios madrileños más interesantes para el estudio de la arquitectura militar de la Guerra Civil.

Esperamos que este desinterés e indiferencia generalizada cambie lo antes posible y los importantes y numerosos restos que aun se conservan (posiblemente el patrimonio histórico más importante de los pueblos del noroeste madrileño) reciban la atención y consideración que se merecen.(2)

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

 

Blbliografía

1 http://frentedebatalla-gerion.blogspot.com

2 http://frentedebatalla-gerion.blogspot.com