Fortines de Navalagamella. Campamento de La Peña

Información
Nombre: Fortines de Navalagamella. Campamento de La Peña
Tipología: Nidos de ametralladora, viviendas catenarias, trincheras, parapetos…
Localidad: Navalagamella
Estado: Ruina
Provincia:
Visita: Libre
Comunidad: Madrid
Localización:
Mapa
Historia y descripción

Durante los años de la Guerra Civil completamente pelada y en llamas continuas- se levanta una colina (La Peña), a retaguardia, desde donde se domina todo el valle del Perales. Allí los franquistas ubicaron el Puesto de Mando del 40 Batallón de Tenerife, según la documentación del Archivo General Militar de Ávila, al que se uniría la Brigada Navarra. Su misión era coordinar a las tropas por el valle e impedir que los republicanos rompieran el frente.

Se sitúa a media ladera y a contra pendiente del cerro del Horcajo, de forma que quedaba totalmente oculto a la observación enemiga, aunque a costa de asentarse en un lugar en el que la inclinación es tan extrema que las obras tuvieron que escalonarse.

Se trataba de un puesto de mando militar que coordinaba, al menos, cuatro posiciones en primera línea. Es cierto que por aquí pasaron tropas falangistas y requetés, pero su función era tanto la defensa del puesto como el apoyo de las tropas en primera línea. Es posible que, incluso, Franco lo visitara, porque solía acercase a los frentes de batalla importantes, pero aún no hemos encontrado evidencias claras”.

El campamento está compuesto por más de una treintena de edificaciones –no todas han sido excavadas- que se dividen entre las dos vertientes de la colina. La este –la que da al río directamente y expuesta al fuego de las tropas republicanas- está formada por construcciones de observación, trincheras en zigzag y puestos de tiro. “La vertiente que da al Perales es lo que se llamaba línea de contacto. Cualquier obra allí situada sería objeto del fuego directo del enemigo en caso de ataque”, explica Vega.

En la vertiente opuesta, los franquistas levantaron las principales edificaciones, lo que ha permitido localizar abundante material militar, sanitario y de uso cotidiano. Medicamentos, cascos, vainas, botas, cazoletas, herraduras… Entre las construcciones de este lado de la colina destacan cinco agrupaciones de casetas de cemento para oficiales y suboficiales con calles de diez metros de ancho. Estos barracones seguían, además, una curiosa y muy avanzada arquitectura modular, ya que todos son idénticos, de planta rectangular y adosados unos a otros en series de tres.

Forman una escalera para adaptarse a la fortísima pendiente. Cada una de las estancias disponía de una cubierta construida con ladrillo hueco y con bóveda catalana. El modelo de campamento fue creado para las tropas de Benito Mussolini e importado por Franco. Todos los campamentos italianos fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial. En España solo se conoce el ahora estudiado en la sierra madrileña.

Los barracones estaban atravesados por una cámara subterránea que los unía y donde se introducía leña para calentar las estancias. Cada una de las casetas –de unos 5 metros cuadrados- alojaba entre 4 y 6 oficiales en literas.(1) Cada estancia no tiene más vano que la puerta, abierta en la pared sur, aunque como ninguno conserva la cubierta pudo tener claraboyas en ella. Bajo cada barracón se dispone una cámara bufa para igualar el nivel del suelo que también sirve como aislante de la humedad. El espacio habitable interior, de unos 5 m2, sería suficiente para alojar a 4 o incluso 6 hombres (dos literas de dos o tres camas) según los criterios rigoristas de la vida en el frente en los años 30.

No muy lejos se encontraba la llamada casa del coronel, también reducida, pero la única que disponía de letrina propia y un espacio para el almacenamiento particular.

En torno a estos barracones se ha encontrado un grupo de casetas recubiertas con bóveda de chapa y que correspondían a la tropa. El metal protector no se ha hallado, ya que los vecinos de la zona, tras la Guerra Civil, se llevaron los elementos metálicos.

Próxima a estas estructuras se alza también una capilla que conserva en pie su ábside. Podemos suponer que era rectangular y que tenía algún sistema de nivelación similar a la cámara bufa de los módulos. El ábside, orientado al este, tiene tres ventanas de medio punto y conserva el arranque de un muro con moldura que correspondería a la nave de la iglesia, cubierta con bóveda de medio cañón.

Sobre la pared interior, en el lado del Evangelio, hay una cruz en relieve con una placa grabada con la inscripción: JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA / ¡PRESENTE! / el yugo y las flechas / 19- XI-1936. Ha sufrido ataques vandálicos y presenta el nombre picado, así como una parte arrancada.

En la cima del cerro, en la que se conservan restos de un observatorio blindado con vistas sobre el Cerro Alarcón (en zona republicana). Tiene una inscripción sobre el cemento fresco: VIVA FRANCO.

Todo el campamento está dentro de un perímetro defensivo formado por trinchera excavada en la tierra en zigzag con parapeto de piedra a hueso y pozos de tirador.

Bibliografía

El puesto de mando franquista se protege. Vicente Olaya https://elpais.com/cultura/

R. Castellano y P. Schnell. Arquitectura Militar de la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid, sector de la Batalla de Brunete. Ed Comunidad de Madrid, serie Arqueología, Paleontología y Etnografía, 2012