Fortínes de Quijorna

Información
Nombre: Fortínes de Quijorna
Batalla: Brunete
Localidad: Quijorna
Bando: Nacional, Republicano
Zona: Peñas Pardas, Cerro Veneno, Arroyo de Los Morales
Linea defensiva: Línea Nacional en Brunete
Provincia:
Tipología: Fortines, Trincheras, Pozos de tirador
Comunidad: Comunidad de Madrid
Estado: Ruina
Visita: Libre
Mapa
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Historia y descripción

En el desarrollo de la Batalla de Brunete el ataque del ala oeste republicana quedó frenado en Quijorna durante los primeros días de la ofensiva, aunque en las jornadas posteriores el frente progresó aún algo hacia el este. El inmediato contraataque nacional volvió a dejar la línea en una situación similar a la del día 9 de julio, al poco de comenzar la batalla, formando Quijorna un saliente en el frente republicano. Esta situación se mantendría sin cambios hasta el final de la guerra.

Tal vez hubiese sido más razonable para el mando republicano retirarse hasta la defensa natural en los altos de Valdemorillo, acortando además la línea de frente, pero eso hubiese significado abandonar lo ganado en la sangrienta batalla. En una guerra civil con frecuencia pesa más el sentimiento que la razón, y a veces se conservaban poblaciones en situación estratégica desfavorable con criterio político.

Para defender Quijorna, el Ejército Popular construyó en 1938-39 una línea de fortificaciones en forma de semicírculo al sur del pueblo complementada con otra posterior en las cuestas de Valdemorillo, y aún otra más a retaguardia que protege las comunicaciones entre Valdemorillo y El Escorial.

Las obras nacionales que se opusieron a este despliegue eran trincheras de tierra en primera línea que se complementaban con otras de cemento. Estas son especialmente significativas por contarse entre ellas el primer ejemplo de obras de hormigón construidas en el frente central en aplicación de una nueva doctrina defensiva. Además lo fue por decisión del propio Franco. Se trata de un conjunto de casamatas, obstáculos y otras obras que constituyen el denominado elemento de resistencia del Perales, que por su singularidad, complejidad y excelente estado de conservación conforma una de las obras más interesantes de toda la Comunidad de Madrid.

Restos republicanos

Los restos localizados se concentran en cuatro zonas: 1.- El casco urbano

2.- Un semicírculo a poco más de un kilómetro al sur del pueblo

3.- Una segunda línea defensiva sobre las alturas al norte, en las cuestas de Valdemorillo

4.- Una pista militar que unía Quijorna con Valdemorillo

1.- Casco urbano. Los habitantes de Quijorna fueron evacuados en las primeras horas de la batalla, cuando la lucha se acercaba al pueblo y no pudieron vol- ver hasta que la guerra hubo acabado, encontrándose a la vuelta con las casas destruidas y sin enseres con los que rehacer su vida. No es de extrañar, ya que el frente estuvo muy próximo y las ruinas del pueblo fueron fortificadas, incluso con alguna casamata. Hoy día aún pueden verse impactos de bala y metralla tanto en la iglesia como en un muro cercano al cementerio. El resto del caserío es posterior a la batalla.

2.- El semicírculo defensivo, que conocemos gracias a dos fuentes principalmente: los mapas de los ingenieros de la división 69 y el trabajo de campo.

Los mapas de la división 69 levantados en 1938 por los ingenieros republicanos nos presentan un frente en forma de V cuyo vértice inferior lo ocupaba Quijorna. Discurría paralelo al norte del río Perales, aprovechándolo como foso con fortificaciones ligeras en las alturas de Cerro Alarcón. Ya en Quijorna las líneas defensivas y las posiciones se multiplicaban, albergando un mayor número de tropa y recursos. Los nombres de las posiciones, de oeste a este eran: “El Camino”, “Vértice del Río”, “Nueva”, “El Trigal”, “El Fortín”, “Cementerio”, “La Torre”, “La Fuente”, “El Mogote”, “La Unión” y “Entrearroyos”, donde enlazaba con las de Villanueva de la Cañada. Indican los emplazamientos de numerosas ametralladoras, dispuestas en dos líneas, algunas emplazadas en el casco urbano, donde se situaba el puesto de mando del Batallón 393. Otras se localizaban en un semicírculo adelantado unos pocos metros.

El semicírculo defensivo rodeaba el casco urbano por todos sus lados excepto por el norte y constituía la defensa más adelantada que conocemos. Se localizaron vestigios de 17 nidos de ametralladora de planta circular en los que se empleó ladrillo y cemento. En ningún caso se ha con- servado el blindaje superior, pero podemos pensar que eran semejantes en diseño –que no en material constructivo– a los cercanos de la serie 69-B, en las rampas de Valdemorillo. También se documentaron los restos de al menos uno con planta absidal, similar a otros localizados al sur de Madrid. Todos están muy deteriorados, debido a un aprovechamiento peculiar que padecieron: Durante la posguerra y la autarquía la economía española era deficitaria prácticamente de todo y muchos materiales estaban intervenidos, como el cemento o el hierro; por ello la chatarra alcanzó precios desorbitados. Quijorna y los campos de batalla estaban aún plagados de armamento abandonado, y sus fortificaciones tenían armadura metálica. De esta manera los nidos fueron llenados con proyectiles de artillería sin estallar retirados de los campos de cultivo, bajo los que se prendía una hoguera. Cuando explotaban, el nido cumplía la doble misión de controlar la onda expansiva y aumentar con su armadura el metal que se podía recoger como chatarra. Muchas fami- lias consiguieron así unos ingresos extra, por medio de esta circunstancial y peligrosa labor de “desactivación” de explosivos.

También dentro de este semicírculo defensivo se localizan cuevas y refugios excavados directamente en el suelo de los que al menos uno fue utilizado según los testimonios como puesto de socorro avanzado. Esta línea defensiva presenta un problema, pues está muy adelantada con respecto a las obras dibujadas en el plano de 1938, y no queda claro si es que en determinado momento se intentó fortificar la zona de avances máximos, durante la propia batalla, u obedece a un plan de estructuración normal, lo que nos llevaría a pensar que en algún momento las posiciones republicanas se encontraron medio kilómetro más al sur de lo que los mapas indican.

3.- La línea de las cuestas de Valdemorillo. Se estableció sobre las alturas situadas a unos dos kilómetros al noroeste de Quijorna, pertenecientes a la falla de Torrelodones. Dominan visualmente a la llanura de Brunete, y a lo largo de ella se fijó la línea de casamatas de la serie 69-B.

El extremo sureste de este plan 69-B alcanza Quijorna. En su término se localizan numerosas trincheras, algunas excavadas en la roca con largo recorrido, y dos observatorios construidos en ladrillo. Son de planta circular y semisubterráneos. Uno presenta una cámara trasera rectangular igualmente semienterrada, posiblemente para el alojamiento del personal destinado en el observatorio. Ninguno conserva el blindaje de cubierta, pero podemos aventurar, por su dominio visual sobre la llanura de Brunete, que se trata de puestos de observación.

Más hacia el norte, fuera del término municipal de Quijorna, se encuentran las ruinas de la casa de los Llanos, que fuera escenario de violentos combates durante las primeras horas de la Batalla de Brunete. En sus muros aún pueden verse las huellas de los disparos.

Restos nacionales

Frente a las fortificaciones republicanas que acabamos de describir encontramos la línea nacional, que estaba sostenida principalmente a base de obras de tierra. La excepción se sitúa en la margen derecha del río Perales, donde subsiste una de las posiciones más completas y dotada con obras más singulares, no sólo de la Comunidad de Madrid, sino de toda España: la posición cota 560 (Loma de San Pablo).

Se localiza frente al caserío abandonado de Perales de Milla, en una loma en la margen contraria del río. En ella se concentran estas obras defensivas de impor- tancia excepcional. La fortificación de este punto tiene su origen en la directiva citada del Ejército Centro del 27 de julio de 1937 para organizar en profundidad una línea defensiva a retaguardia del río Perales…según los requisitos que aconsejan las armas modernas…pozos anticarro, campos de minas…26 A raíz de esta directiva y de una instrucción personal del propio Franco se construyó este complejo sobre la llamada cota 560 (Loma de San Pablo), que como sabemos por un documento fechado en agosto de 1937, formaba el centro de resistencia IV, dentro del frente finalmente defendido por el Batallón 104 de la Brigada I, División 71. Esta unidad cubría por el norte la orilla derecha del Perales hasta la posición Loma Quemada donde era sustituido por el 4o Batallón de Tenerife. Estas posiciones quedan dentro del término municipal de Navalagamella, por lo que remitimos al lector a su apartado.

La cota 560 presenta dos núcleos defensivos: la Loma de San Pablo y el Elemento de Resistencia sobre el río Perales, situados a unos 200 m. de distancia entre sí y unidos por traveses en zigzag. El ataque se esperaba que viniese desde el norte, por el valle del río, y es en esa dirección hacia donde apuntan las troneras de las obras y donde se situaron los obstáculos.

La Loma de San Pablo estaba cubierta por tres secciones, cada una ocupando su elemento defensivo correspondiente. La primera sección se encargaba de la propia colina, defendida por una trinchera perimetral y una casamata de cemento rectangular. Presenta ésta la peculiaridad de tener sus troneras divididas por el interior con un muro diafragma que ofrece protección adicional. La segunda sección cubría el elemento situado al este, sólo con trincheras de tierra. La tercera sección defendía el puesto de mando (P.C.) de todo el centro de resistencia, del cual se conserva un refugio rectangular semienterrado y el arranque de una galería subterránea.

El Elemento de Resistencia sobre el río Perales se sitúa al este, junto al cauce del río. Sus obras más características son un fortín asociado a un muro anticarro, ambos de hormigón que se completan con otras dos casamatas cuadradas cubriendo la posición por el oeste.

El fortín: está compuesto por dos cuerpos de planta rectangular. El más alto dotado de acceso trasero y aspilleras para fusilería frontales. Otro cuerpo menor se le adosa por su parte delantera y es más bajo, con una tronera de ra- nura frontal apta para arma automática (ametralladora Hotchkiss de 7 mm. indican los documentos). Tiene el castellete del escudo de ingenieros grabado en una de sus esquinas, que se cierra en chaflán. Esta es además una de las pocas obras de campaña de las que se ha podido localizar plano con su planta original, y que coincide plenamente con lo conservado. Si a ello unimos el que se trata de la primera obra de hormigón construida por el ejército nacio- nal en el centro de España (agosto 1937) y su excelente estado de conservación, nos encontramos ante un ejemplar único y, por tanto, merecedor de la máxima atención.

El muro anticarro: cubre el espacio de 700 m. entre el río y el fortín en dirección suroeste-noreste constituyendo una barrera insalvable para los carros de combate de la época. Los ejemplos de estos obstáculos son bastante esca- sos en España, hecho que viene a avalar la apuntada singularidad del conjunto.

Fortines cruciformes

Más a retaguardia encontramos una serie de puntos con concentraciones de fortines cruciformes; uno en el término de Quijorna y otro en el de Villanueva de Perales. La razón de ser de estos puntos fortificados retrasados radica en la orden de Franco de noviembre de 1938 para proteger los nudos de comunicación de retaguardia, impidiendo la explotación del éxito ante una hipotética ruptura del frente. Hablamos con más detalle de este aspecto al tratar el blockhaus 13 de Colmenar del Arroyo, por lo que ahora sólo apuntaremos que la idea es la misma.

Portalera de los Morales. Uno de estos puntos fortificados se sitúa en el lugar en el que la carretera que une Quijorna con la actual M-501 (Villaviciosa de Odón-Chapinería) cruza el arroyo de los Morales. Son dos fortines cruciformes compuestos por la unión por su gola de cuatro casamatas CGIS. Estos elementos controlan la circulación por la mencionada carretera, ya que se sitúan a escasa distancia por cada uno de sus lados. En principio sólo se aprecia uno de ellos, pero sabíamos por documentos, que estaban emparejados. Ernesto Viñas y Rubén de la Mata exploraron una casa localizada a unos 150 metros del conocido, localizando el otro enmascarado en su sótano. Ambos se construyeron en diciembre de 1938, dentro del plan general defensivo de la zona del que hablamos en Colmenar de Arroyo.

Son fortines de cruz griega, semejantes a los de Brunete, con aspilleras de fusilería en sus laterales y troneras para ametralladora en los frontales. El acceso es subterráneo y lateral, cubierto por un parapeto. Bajo la cruz de la bóveda se abre un pozo cuadrado excavado directamente en la tierra, que baja 8 metros hasta abrirse en cuatro galerías en cruz. Están desplomadas, pero parece ser que una comunicaba con el fortín gemelo y otra era una salida de emergencia al cauce del arroyo.

Bibliografía

Arquitectura Militar de la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid Sector de la Batalla de Brunete. Ricardo Castellano Ruiz de la Torre Pablo Schnell Quiertant