Fortines

Foto del día

 

 

Fortines de Robledo de Chavela

Estas fortificaciones republicanas hacían frente al bando nacional, formando una línea de puestos avanzados pertenecientes a la posición 46 del despliegue de la División 69 republicana. En concreto estos fortines estaban cubiertos por tropas de las compañías 2 y 3 del Batallón 430, y la posición en sí recibía en nombre de “Casa de Carrión”, en referencia a una caserío existente al noroeste de su ubicación. Estabilizado el frente en Octubre de 1936, los soldados dispusieron de muchas horas para dedicarlas a las labores de fortificación, esta estabilidad hace que los ingenieros zapadores republicanos se dedicaran a las labores de fortificación… Seguir leyendo

 

 

 

Artillería costera

 

Batería Alta de Santa Catalina Batería baja de Santa Catalina Batería de los Galvanes Bateria de San Martín de la Arena
Bateria de Santa Cruz de Suaz  

 

 
Fuerte de la Galea Fuerte de La Moría Fuerte de San Carlos Fuerte de San Martín

 

Fortines

 

Castillete Fabrica Armas      
Fortín de Barajas Fortín de Bustio Fortín de Colmenar del Arroyo Fortín de Celada del Camino
       
Fortines de Fresnedillas de la Oliva
     
Posición Alamedilla Posición Cota 960 Posición Entre carreteras Posición Los Llanos
Posición Noroeste      
       
Fortín de Los Berrocales Fortín de San Blas Fortín de Quijorna Fortines de Cueva Valiente
Fortines de Brunete Fortines de La Loma de San Macario    
       

Fortines de Las Rozas

     

Arroyo de la Retorna

Dehesa de Navacarbón Posición Rubio Vértice Cumbre

Arroyo de La Puentecilla

     
       
Fortines de Los Molinos Fortines de Navalagamella Fortines de Robledo de Chavela  
       

Fortines de Somosierra

     
Fortines del Frente de Somosierra Posiciones Nacionales Posiciones Republicanas  

Fortines de Valdemorillo

Fortines de Villanueva de Perales
   
Fortines del Cerro de la Cabaña Fortines del Cerro de la Iglesia Fortines del Cerro del Puerco Fortines del Parque del Oeste
Fortines del Puente de Toledo Fortines del Puerto de Guadarrama    
Refugio antiaéreo de Alcohete Refugio antiaéreo de El Capricho Refugio antiaéreo de Santander  

 

 

Curiosidades de la GCE

 

 

Organización defensiva del frente

En el transcurso de la Guerra Civil, la disposición y tipología de los elementos defensivos evolucionan considerablemente. Con el desarrollo uso masivo de armas potentes y mas destructivas, el modelo de construcción de trincheras lineales utilizado en la I Guerra Mundial irá decayendo a favor de estructuras mas complejas y adecuadas para prevenir incursiones enemigas. Se pasa así, a frentes defendidos en profundidad, con varias líneas de trincheras zigzageantes y posiciones estratégicas para controlar un amplio espacio de terreno con un menor número de tropas. Respondiendo a esta concepción, ambos bandos adoptaron soluciones diferentes en la articulación de sus posiciones: el ejército de la república derivó hacia una configuración en forma de «espinade pez», mientras que el ejercito de Franco utilizó un sistema basado en la sucesión de «elementos de resistencia» de planta radial fortificados.

 

La munición

Durante la Guerra Civil (1936-39) los combatientes emplearon armamento fabricado en España y también grandes cantidades de armas y municiones adquiridas en el extranjero. En las excavaciones arqueológicas realizadas en los restos de las fortificaciones del frente de Paredes de Buitrago se ha recuperado abundante munición procedente de Alemania, Austria, Francia, Méjico y Estados Unidos, ademas de producciones nacionales de las fábricas de Toledo y Sevilla para el ejército y las fuerzas de orden público.

El estudio pormenorizado de estos restos (granadas de mortero, fragmentos de proyectil de artillería, etc.) nos permite determinar a que bando pertenecían y el tipo de armamento ligero que se utilizó habitualmente en cada una de las posiciones, compuesto principalmente por fusiles tipo Mauser de los calibres 7×57 y 7,92×57 mm.

 

La importancia del agua

La importancia estratégica de esta zona de la sierra de Madrid en la Guerrra Civil se centró, en los dos embalses que abastecían de agua a la población de la capital: El Villar (1873) y Puentes Viejas (1922- 1935). A finales de Julio de 1936 las columnas del ejército nacional avanzaron por el este para controlar los embalses. Según las fuentes documentales, al inicio de la guerra Franco apremió a Mola para asegurar el cerco sobre Madrid, privando de agua a la población. El combate para controlar los embalses y garantizar el suministro de agua a la capital se prolongó mas de un més. En este momento se fecha el inicio del sistema defensivo con la construcción del eje de trincheras, parapetos y refugios, que mas adelante serían reforzados por ambos bandos con nidos de ametralladoras, refugios subterráneos, centros de resistencia, etc, creándose el entramado militar que recorremos en esta ruta.

 

Alimentación

La alimentación era fundamental para el mantenimiento de la moral de la tropa en ambos bandos. Un rancho caliente y abundante, agua, vino fresco y coñac por la noche, tenían, como señala un mando del ejército republicano » mucha mas importancia para los combatientes y causaba en su moral un efecto mayor que diez órdenes militares y veinte discursos». El rancho de la tropa consistía en productos básicos como el arroz, los garbanzos y alubias, algo de carne café y panecillos. Era común el consumo de comidas enlatadas y se repartían con frecuencia vino y coñac -llamado por los soldados «matarratas»-, y otras bebidas alcohólicas. Cuando las tropas entraban en combate llevaban un rancho frío con latas de sardinas, pan, chocolate y vino. Igual de temida era la escasez de comida, como los ranchos especialmente buenos con alimentos no habituales porque, como bien sabían los soldados veteranos, solían indicar una ofensiva inminente. La dieta se complementaba con los envíos que recibían de los familiares y las compras o rapiñas a los vecinos de los pueblos cercanos en la línea del frente.

 

La paga

Cubrir las necesidades básicas del soldado, ya fuera voluntario o de reemplazo, era vital para el mantenimiento de la moral y la lealtad de la tropa. La paga y su reparto a tiempo suponían una recompensa a los sufrimientos y fatigas de los combatientes en las trincheras. Los soldados republicanos recibían diez pesetas diarias, una de las pagas mas altas de la época, aunque la creciente inflación iría mermando su valor real. En el ejercito nacional la paga oficial de la tropa ascendía a tres pesetas, de las que descontaban dos cincuenta por alojamiento, comida y equipo cobrando al día solo cincuenta céntimos en efectivo. A cambio, a través de las juntas municipales que organizaban las ayudas, sus familias en la retaguardia recibían prestaciones de hasta cinco pesetas por soldado.

 

Grafitis

Los restos arqueológicos de Puentes Viejas, no han sufrido apenas vandalismo: las únicas pintadas en paredes y muros parecen ser del mismo periodo de la guerra o inmediatamente posteriores.

 

Las mujeres en guerra

En las dos retaguardias sobre las mujeres recayó, en gran medida, la carga de asegurar la supervivencia de la población civil entre la destrucción, el hambre, el racionamiento y las duras condiciones de vida impuestas por una larga guerra civil. Mantener a la mujer en la retaguardia fue un criterio compartido por ambos contendientes. En los primeros meses de la guerra una minoría de mujeres, milicianas de sindicatos y partidos republicanos, estaban preparadas para la lucha, pero un decreto del gobierno republicano prohibió su participación directa en los combates, destinándolas a realizar labores sociales, asistencia sanitaria, ayudas a refugiados o trabajos en fábricas de material bélico. Muchas se comprometieron políticamente en asociaciones como la Agrupación de Mujeres Antifascistas o Mujeres Libres.

En las provincias donde triunfó la sublevación militar se creó el «Auxilio Social» a partir de la sección femenina de Falange, que multiplicó en numero de afiliadas. Al igual que el sector republicano participaran activamente en la obtención de fondos para la obtención de fondos para el esfuerzo de guerra a través de «suscripciones patrióticas» la recogida de ropa y alimentos o trabajo en hospitales y talleres de confección.(3)

 

Reclutamiento y deserciones

Pasados los momentos iniciales de la guerra, cuando las fuerzas contendientes se formaban en columnas y milicias, compuestas en gran parte por voluntarios, los responsables militares pusieron en marcha mecanismos de reclutamiento obligatorio. la incipiente administración franquista crea inicios de 1937 la Dirección General de Movilización, instrucción y recuperación (MIR), donde se repartía la instrucción básica previo al envío de las tropas a las unidades operativas. La llamada a filas obligatoria y la larga duración de la contienda hizo que las deserciones generaran, en muchos casos, mas bajas que los propios combates. Familias separadas «en la otra zona», la perdida de moral, los descalabros militares y la constante propaganda enemiga provocaron numerosas deserciones. En 1937, 1500 soldados del Ejercito del centro franquista desertaron, mientras que un año después, (1938), en la misma zona, se pasaron al enemigo 2175, hombres del ejercito republicano. En ambos bandos se dictaron duras medidas para evitar estas deserciones, desde penas de varios años de cárcel, hasta la ejecución en el frente, además de represalias contra familiares.(2)

Se sabe que los soldados de los dos bandos llegaron a confraternizar, incluso se organizó un partido de fútbol, aunque poco duró, ya que desde la zona del Portachuelo, donde estaban instaladas las baterías republicanas,se dispararon un par de obuses de aviso para dar finalizado el partido. El intercambio de tabaco por papel –el tabaco estaba en Canarias, zona franquista y el papel en Alicante y Murcia, zona republicana– era muy habitual, inc

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