Garcinarro. Huellas del pasado

 

Información
Nombre: Garcinarro. Huellas del pasado
Tipología: Necropolis, cuevas, etc
Localidad: Garcinarro
Estado: Yacimiento arqueológico
Provincia: Cuenca
Visita: Información
Comunidad: Castilla La Mancha
Localización:
Mapa

 

Historia y descripción

Garcinarro es una localidad situada en la comarca Alcarreña de Cuenca (Castilla-La Mancha), y capital de Valle de Altomira, montañas que constituyen el límite entre las provincias de Guadalajara y Cuenca. Desde esta localidad, en dirección en dirección a Buendía, a nuestra derecha una elevación rocosa en paralelo a la carretera, encontraremos numerosos elementos como eremitorios, necrópolis, hornacinas, etc…

 

 

A unos dos kilometros de Garcinarro se encuentra uno de las mas espectaculares yacimientos Iberos descubiertos en la Península Ibérica, La Cava de Garcinarro. Ubicado en un entorno lleno de  riqueza por loa restos que dejaron tantas civilizaciones, el Yacimiento arqueológico, de 12 hectáreas de extensión, tuvo su primera ocupación hace 4.000 años, durante la Edad del Bronce (entre el 2.500 y el 1.000 a.C.).

Se ha excavado un monumental edificio singular tripartito datado en el siglo IV a.C, dos fosos, restos de la muralla, y un campo de unas 8.000 cazoletas o grabados rupestres, de los más extensos de la Península.

Durante la Edad del Hierro (400-450 a.C.), en época celtíbera, se construyó la parte más importante, un edificio tripartito datado en el siglo IV a.C. Formado por tres estancias cuadrangulares de unos 40 metros cuadrados, independientes pero comunicadas entre sí. y un gran foso de 70 metros de largo y 4 metros de alto en su parte más elevada, posiblemente de carácter defensivo.

Un siglo más tarde esta construcción fue abandonada, posiblemente a causa de un terremoto, y no fue reutilizada hasta época romana y después visigoda, como un lugar de recogimiento de los eremitas vinculados al cercano Monasterio Servitano de Cañaveruelas.

Muy cerca del yacimiento, en torno al Manantial de Santa Ana, conocido como «Fuente del Pozo», se concentran un llamativo número de hallazgos de diversas épocas. Por este vallejo, en dirección Este Oeste transcurría la vía secundaria romana que unía Mohorte con la, otrora tardorromana e hispano-musulmana, Ciudad de Recópolis (Cerro de la Oliva, Parque Arqueológico de Recópolis, Zorita de los Canes).

Una gran piedra con forma de «Cabeza de Serpiente», nos recibe al adentrarnos en este lugar. Parece que aprovechando sus formas se realizaron unas marcas realizadas a cincel en la parte superior, quizá para aproximar sus formas a las de una serpiente. Animal de gran simbología religiosa en el mundo celtíbero y de marcado significado funerario, asociado a divinidades como Tanaris, dios del trueno, la luz y el cielo que representaba el ruido, la destrucción y la fuerza sobrenatural de las tormentas, o Cernunnos, dios de la fertilidad, la virilidad y la renovación. En lo alto de su “cabeza” se encuentra horadada con múltiples cazoletas, y las vistas extraordinarias de este misterioso enclave.

Poco mas adelante encontraremos el altar de ofrendas o mas conocida como mesa de sacrificio. Posiblemente utilizada como cantera para extraer piedra, dados los rebajes y cortes que muestran las rocas.

Junto a ella se encuentra un un pozo de origen romano o medieval, que hasta fechas recientes fue utilizado como abrevadero de animales. El pozo fue construido por perfectos sillares, en su interior se puede ver una cuz.

 

A pocos metros encontramos un espacio de culto, que se asocia a una serie de cuevas y de abrigos. La ubicación de este «santuario» esta en relación con el control directo con la vía de acceso de la Ciudad de Recópolis (Cerro de la Oliva, Parque Arqueológico de Recópolis, Zorita de los Canes). Estos santuarios son puntos de encuentro de distintas comunidades, que momentos distintos del año pregrinarían al santuario, por lo tanto en algunos momentos habría mucha gente circulando por este lugar.

La pendiente natural de terreno se salvó construyendo una serie de terrazas artificiales a partir de grandes bloques de piedra. La primera terraza se situaría delante de las cuevas, en este caso terraza, y cuevas, formando el núcleo principal del culto del santuario. Cruces e inscripciones visigodas, evidencian el carácter religioso de esta área.

Dos cuevas excavadas en la roca con interior abovedado, en los que se retiraban para llevar una vida solitaria y ascética los eremitas o ermitaños). El primero presenta un importante derrumbe en la entrada, sin embargo el segundo eremitorio presenta un excelente estado de conservación. Estas cuevas fueron habitadas hasta la Edad Media en en que fueron abandonadas.

En la zona además de estas cuevas podemos encontrar tumbas tumbas visigodas antropomorfas, unitarias o dobles, de tamaño infantil y adulto, algunas con borde para tapa, orientadas en direción Este-Oeste.

En las rocas pueden apreciarse cruces e inscripciones, algunas de ellas muy profundas, que son un claro indicador del uso religioso del entorno. Hay que tener en cuenta la proximidad tanto de la necrópolis como de los eremitorios.

Numerosas hornacinas, que no se han podido determinar su uso específico, se encuentran en toda la elevación rocosa que va en paralelo a la carretera desde Garcinarro hasta el Yacimiento de Mohorte, del que nos queda pendiente su visita.

Roderas marcadas en la superficie de roca por el paso de carros

 

 

La Cava de Garcinarro