La Mota de Trespalacios

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Información
Nombre: La Mota de Trespalacios
TipologíaYacimiento arqueológico
Localidad: Hinojedo
Estado: Vestigios
Provincia:
Visita: Libre
Comunidad: Cantabria Localización: N43 23.811 W4 03.122
Mapa
Historia y descripción

La fortificación medieval de Trespalacios tiene un elevado valor cultural y arqueológico. Por una parte, por su excepcional estado de conservación hasta el día de hoy, en el que se ha podido reconocer perfectamente su fisonomía compuesta por murallas de tierra y fosos excavados, en algunos puntos de más de dos metros de profundidad. Por otra, su singularidad reside en lo extraño de su tipología castral con respecto a los castillos y fortalezas medievales de la región. Si bien se ha otorgado el término de mota a varias fortalezas en Cantabria (Torrejón de las Henestrosas, en Valdeolea, o el Cacerón en Santa Olalla, en Molledo), éstas no son realmente castillos de tierra, ya que aprovechan los accidentes geográficos para su ubicación (cerros, altozanos), desarrollando labores de desmonte, para la construcción de sus sistemas defensivos.

Trespalacios se asienta sobre una llanura con una leve pendiente, realizándose artificialmente un montículo con anillos amurallados para crear defensa y puesto de dominio del terreno. Esta tipología de fortaleza es singular en Cantabria y probablemente también en la cornisa cantábrica y en el resto de la Península Ibérica. En cambio, esta forma de construcción de recintos fortificados en tierra es muy habitual en la Europa atlántica y central como hemos visto en apartados anteriores. Así la motte, en Francia; motte and Bailey en Gran Bretaña; turmhuegelburg en Alemania, es el castillo medieval por excelencia en los siglos plenomedievales.

La mota ha llegado hasta nuestros días en un estado de conservación bastante bueno, sobre todo hasta no hace más de un cuarto de siglo, puesto que los procesos naturales de erosión y sedimentación no alteraron en lo esencial el bien. Sin embargo, la presión urbanística ha provocado los daños más importantes.

En el año 2006 se lleva a cabo la excavación por parte de Javier Marcos Martínez y Lino Mantecón Callejo, puesto que se pretende construir una urbanización en la zona sur de la parcela de la mota. En ese momento, la zona norte se encontraba en un estado de conservación bastante aceptable, sólo afectado por los procesos erosivos y la construcción de una urbanización de viviendas unifamiliares. Sin embargo, la zona sur se encontraba en un estado lamentable. La misma construcción de las urbanizaciones que rodean la finca habían rellenado los sistemas defensivos, desapareciendo la estructura bajo ellos, pero conservando los cimientos de sus murallas terreras y sus fosos.

Gracias al estudio realizado para la construcción de la urbanización en el sureste, se pudo recuperar la estructura al completo, desenterrando las murallas y fosos, y en este momento es posible conocer las proporciones originales de la estructura tumular de Trespalacios.

Se trata de una estructura defensiva formada por un túmulo terrero central de planta circular sobre el que se alzaba una atalaya, y alrededor de ésta se disponen dos líneas de murallas concéntricas compuestas por sendos fosos y contrafosos.

El montículo central de 22 m de diámetro alberga la cimentación de la torre defensiva, de piedra de aproximadamente 16 m × 18 m y muros de 1,84 m a 3,60 m de grosor. Alrededor del montículo central se dispone un primer foso con sección en U de 12 m de ancho y 1,70 m de profundidad conservada, y una muralla terrera (agger) de 46,36 m de diámetro y 8,50 m de ancho en su base. Alrededor de esta primera línea defensiva se dispone una segunda con sus correspondientes foso y muralla. Este segundo foso de 10,50 m de anchura y 1,60 m de profundidad actual (con sección en U) da paso a la última línea de muralla terrera, de 69 m de diámetro y 8,50 m de anchura (en base actual). Toda la estructura conforma un círculo de 76 m de diámetro.

No existen restos de un último foso exterior, pero posiblemente este sistema defensivo externo no era necesario ya que el carácter pantanoso del terreno hacía tal función.

La tierra y arcilla para construir la muralla se extrajo del foso interior. Se ha observado que la depresión que une la última línea de muralla con la cueva de Trespalacios podría tratarse de un canal artificial que debió de realizar las funciones de desagüe y control del nivel de inundación de los fosos.

El núcleo de la estructura se eleva artificialmente mediante un pequeño montículo de 22 m de diámetro y 1,70 m de altura actual, que corresponde con la cota de rasante de la muralla, y se evidencia la existencia de una cimentación de piedra.

La interpretación de esta estructura armada puede ser diversa, sin embargo, se sostiene que se trata de un edificio armado de cal y canto de una torre de madera ejecutada con gruesa carpintería (turrim ligneam), como se encuentra en este tipo de fortalezas en el norte y centro de Europa. Si la torre hubiese sido de piedra, hubiese dejado una impronta en el lugar, y aunque funcionara como cantera para los lugareños desde tiempos remotos, es poco probable que la decadencia y desplome de los lienzos no haya dejado una huella material, como en otros casos citados en Cantabria. El túmulo central de la mota de Trespalacios se refuerza con una doble línea de murallas de tierra de planta concéntrica precedidas de fosos excepto el exterior. La técnica para su construcción era simple, rápida y eficiente ya que el material se obtenía a pie de obra al excavar el foso, en este caso el foso interior al no encontrarse evidencias de la existencia de foso exterior.

Este tipo de construcción militar posee notables similitudes con la castramentación estacional romana, si bien la sección de los fosos de los campamentos romanos es en forma de V, en la mota se observa la característica sección medieval en fondo de cuba o de U. Las murallas realizadas con la arcilla del terreno se apisonarían y probablemente se encontrarían estacadas.

La mota constaría, por tanto, de dos anillos de murallas, precedidos cada uno por un foso, sin embargo, el foso exterior no existe en la mota. La teoría de la castramentación recomienda su existencia, por lo que la construcción de una muralla o agger sin foso o cava es ilógica. La trinchera o zanja que precede a la muralla aumenta la dificultad de la aproximación del enemigo, ralentiza su avance y dificulta la acción de la caballería, es decir, la existencia del foso obliga al agresor a exponerse en una posición inferior y a tiro, frente a un defensor en una posición de ventaja, pero la inexistencia de un último foso fuera del anillo externo sólo puede explicarse por las características naturales del terreno. Muy probablemente, la función defensiva del foso exterior se sustituye en este caso por el aprovechamiento de un entorno de tierras húmedas y fangales que ralentizaba el avance del enemigo.

La mota se localizaba en un medio similar a una llama y así el sistema defensivo se realizaba recurriendo a un recurso natural, y es muy posible que este lugar de ubicación se seleccionara por esa naturaleza de fangal de la finca y que aprovechara los cursos fluviales y la recepción de la escorrentía para generar una lámina de agua e inundar los fosos. Esto se constata con la existencia de dos cursos hídricos que desaguan en el sumidero de la Cueva del Zorro, en la misma finca. El curso fluvial es todavía apreciable, circundando la estructura arqueológica, y se hace patente por la existencia de vaguadas, por el afloramiento del nivel freático en la base actual de los fosos y por la germinación de espadaña.

La ubicación de la fortificación de Trespalacios no posee un dominio estratégico del territorio y su localización en llano confiere al lugar una situación de desprotección con respecto a muchos otros lugares de la zona con una situación más elevada y con un dominio visual del entorno, situándose a los pies de las laderas de la Masera del Castío.

En la cumbre de este altozano existió una fortaleza medieval militar como se refleja por su toponimia (castío derivado del vocablo latino castellum), el hallazgo de cerámica medieval en su cima, la existencia de leyendas populares entre los lugareños de Hinojedo, la interpretación de la documentación escrita del siglo X, procedente del cartulario de la abadía de Santillana del Mar y la posible visualización de un recinto de planta rectangular, en la fotografía aérea del año 1980.

En cuanto a la interpretación del sistema por su ubicación, se barajan dos hipótesis de cómo pudo funcionar esta fortificación en el siglo X:

Por un lado, se debe poner en relación con el trazado de una antigua calzada romana o un camino medieval. La existencia de un terreno casi pantanoso, en el que se apro- vecharía como recurso defensivo el terreno encharcado podría ser la razón para seleccionar este emplazamiento para la instalación de un puesto de control del tránsito del camino antiguo. La mota funcionaría controlando el tráfico de mercancías que transitarán por este viejo camino. El vial que discurre por el límite oeste de la finca, aunque deteriorado, posee una fisonomía antigua y existe documentación escrita de un camino antiguo en Hinojedo, registrada en un documento del año 998, procedente del cartulario de la abadía de Santillana del Mar. Este camino puede ser contemporáneo en origen con la fortificación medieval o igualmente ser un testimonio de las labores concejiles de la sociedad tradicional de Edad Moderna. La proximidad y asociación de los dos elementos, mota castral y camino, no es extraña a otras muchas fortificaciones medievales como las francesas o británicas donde podemos comprobar cómo la mayoría se localizan controlando rutas de tránsito rodado, ubicadas a pie o en una encrucijada de caminos. La mota castral de Trespalacios puede estar relacionada con la existencia de un castillo de mayores proporciones en la cumbre de La Masera, de manera que vendría a formar parte de un complejo sistema de control del territorio, ejerciendo la vigilancia a pie de camino. Algo parecido a lo que ocurre con el castillo de la Sierra de los Picones, ubicado en Quevedo (Bárcena de Pie de Concha), donde según el apeo de 1404 del infante don Fernando de Antequera, a este castillo pertenecía el portazgo, pero este impuesto se ejercía en la misma calzada, en la Torre de Cobejo.

Por otro, se puede interpretar la fortaleza de Trespalacios como vinculada a la protección de un poblado. Las áreas de localización de los núcleos de población medieval no se ajustan a estrictos criterios estratégicos, sino a la explotación agraria del terreno. Por tanto, la mota castral de Hinojedo pudo funcionar como sistema defensivo de un poblado y sus campos de labor, como se documenta en muchas otras motas castrales del norte y centro de Europa.

De este poblado agrícola y su localización exacta no hay ninguna evidencia material que pueda ratificar su posible existencia. Sin embargo, hay documentos que avalan la existencia de un poblado en época medieval en Hinojedo, pero no se encontraba colindante con la mota. Principalmente, por una parte, porque el mismo medio físico y natural donde se localizaba la fortaleza no era idóneo para ser área de hábitat, ya que se caracterizaba por ser una zona muy húmeda y fangosa.

Bibliografía

María Luzuriaga Renedo. ARQUITECTURA DEFENSIVA MEDIEVAL EN CANTABRIA: LA MOTA DE TRESPALACIOS

Información

Una fortificación medieval singular en la cornisa cantábrica: la mota de Trespalacios (Hinojedo, Suances, Cantabria). Lino Mantecón callejo y Javier Marcos Martínez

Pedro Mª Vargas

www.castillosdelolvido.com