Muralla de El Burgo de Osma

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Información
Nombre: Muralla de El Burgo de Osma
Tipología: Muralla, cerca
Localidad: El Burgo de Osma
Estado: Restaurada
Provincia: Soria
Visita: Exterior
Comunidad: Castilla y León
Localización: N41° 35.145′ W3° 04.326′
Mapa
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Historia y descripción

El Burgo de Osma, como no podía ser menos, estuvo amurallado en la Edad Media, aunque ya en fechas tardías. De este recinto medieval de unas nueve hectáreas, construido básicamente en 1458 durante el episcopado de Pedro de Montoya, queda bien poco a la vista puesto que se demolió gran parte entre 1772-1776 para facilitar la extensión de la villa, por lo que se ven algunos restos de lienzos embutidos en viviendas dispersas de la localidad desde Las Pasaderas de la Calle Mayor hasta el Seminario que es el único edificio que, en la práctica, “ha hecho desaparecer todo un lienzo completo”, según Clemente Sáenz y Florentino Zamora.

Frente a la capilla mayor del Seminario reaparece la muralla con vistosidad en una fachada meridional y, más hacia el río, junto a una línea de edificaciones hasta la Puerta de San Miguel que tiene a su vera otro cubo al que se adosó una casa que será derruida próximamente.

Tenía cinco entradas, de las cuales sólo queda la anteriormente citada, conocida también como Puerta del Río, entre el Puente Viejo y la catedral, donde se inicia el tramo de muralla que mejor persiste bordeando el río Ucero por el poniente de la villa. La actual Puerta de San Miguel, no obstante, es posterior a la edificación de las murallas, y no está preparada para defensa alguna. Sobre el arco de la puerta verás un escudo que corresponde al obispo Francisco Tello (1567-1578), colocado seguramente por el ayuntamiento en reconocimiento a las obras que se construyeron por él, o tal vez por qué fue durante su episcopado cuando se levantó.

El recinto murado dejaba espacio para 600 viviendas (un siglo después, en 1650, el censo registraba algo más de 2.000 personas).

La muralla, con sus torreones y cubos, “pertenece por su fábrica a la arquitectura militar gótica castellana, justo en el período de transición hacia las nuevas técnicas del Renacimiento, apreciándose en este sentido la aplicación de una nueva pieza a manera de plataforma, en el subsector del oeste o del río Ucero”, según J.M. Zapatero. En las partes que se conservan no existe paseo de ronda.

La altura llega en algunos sitios hasta casi ocho metros y las almenas se complementaron con saeteras para los ballesteros. Algunas restauraciones se han llevado a cabo, no del todo acertadas, y es posible que el canal anejo se tape, se acondidicione todo ello y sea una zona de paseo transitable ciertamente llamativa.

El prelado Pedro de Montoya mandó construir con rapidez las murallas, “considerando cómo estaba Castilla con el gobierno del rey D. Enrique, y la poca obediencia que le daban algunos vasallos, a lo que se agregaba los insultos que padecían con este motivo los bienes de las Iglesias, y de sus individuos”, según Loperráez. También estuvo presente en tal decisión el sentirse más seguro ante el mayorazgo de los Luna en el señorío de Osma, pese a disponer del castillo que desde entonces fue de la dignidad episcopal.

Otros cometidos que cumplieron las murallas fueron evitar la entrada de epidemias como la peste, y mantener extramuros a los pobres andariegos. Asimismo facilitaba el cobro de los impuestos a los mercaderes que entraban en la villa y, también con el paso del tiempo, los obispos nuevos debían jurar respetar los usos y costumbres del cabildo y de la villa antes de pasar al interior de la población por vez primera. Por otro lado, como acontecía desde la antigüedad, las murallas siguieron cumpliendo una función psicológica importante, cual era aquietar el inconsciente personal de los villanos (habitantes de la villa) al creer ellos que los espíritus malignos y diablos no podían penetrar; misión que llevaban a cabo también las inscripciones de las campanas y su doblar.

Obispo y ayuntamiento optaron por derribar una parte significativa de la muralla, en 1772, y permitieron libremente la edificación extramuros sirviendo el cerco como pared. Las puertas se fueron demoliendo paulatinamente desde el año siguiente hasta finales del XVIII.

 Así que para ver lo que queda del recinto murado tendrás que ir a la Puerta de San Miguel y, pasear entre el Puente Viejo y el Puente Nuevo. La hiedra se ha hecho presente junto al primer torreón (hasta cuatro torreones quedan hoy en todo su circuito).

Otro trozo de lienzo queda en la calle del Cubo, parte de él, reconstruido, es hoy la fachada norte de unas viviendas que tienen en su parte baja una pequeña galería comercial, y por fuera, ya en la calle, aún existe la Fuente del Cubo, aunque inutilizada, construida en tiempos de Carlos III.

Desde el Seminario al Carmen quedan algunos restos, al igual que desde el convento carmelita a la Puerta de San Miguel.

Loperráez cuenta que el cerco de la villa se fundamentaba en “muy buenas murallas de cal y canto, y bastantes sillares, formando en sus ángulos y entradas cubos y torreones, y una contramuralla desde la Puerta del Alcázar hasta el río”.

Bibliografía

https://burgodeosma.wordpress.com