Muralla de Alarcón

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Información
Nombre: Muralla de Alarcón
Tipología: Muralla, cerca
Localidad: Alarcón
Estado: Ruina consolidada
Provincia: Cuenca
Visita: Libre
Comunidad: Castilla La Mancha Localización: N39 32.757 W2 05.013
Mapa
Historia y Descripción

Los orígenes de Alarcón se pierden en los tiempos. Hay vestigios de la presencia de asentamientos íberos y romanos, aunque su nombre actual procede de tiempos de la dominación árabe. En el año 780 se refugió en Alarcón, fingiéndose ciego, Muhamed el Feheri, hijo del depuesto reyezuelo de Toledo. También prestó asilo a Abderramán, y escondite de Omar Ibn Hafsun, azote de los emires cordobeses.

Después de la conquista de Cuenca en 1177, Alfonso VIII dirigió sus tropas hacia Alarcón, y en 1184, tras nueve meses de asedio, las tropas formadas por caballeros extremeños y capitaneadas por el asturiano de origen real Martín de Ceballos entraron en la ciudad, después de que, según se cuenta, Martín de Ceballos escalara las paredes de la muralla apoyándose sobre dos dagas vizcaínas.

Más tarde se anexionan a Alarcón todos los territorios conquistados en buena parte de la Mancha conquense y albaceteña, y se le concedió fuero propio. La Orden de Santiago construyó en Alarcón un Hospital de Peregrinos.

Alfonso VIII estableció su corte en Alarcón durante cas todo el año 1211, preparando la decisiva batalla de Navas de Tolosa (1212), en la que se destacó el Consejo de Alarcón, con su propio ejército.

A principios del XIV las tierras de Alarcón fueron cedidas al infante Juan Manuel, quien escribió al abrigo de sus muros la mayor parte de su obra literaria, y restauró la fortaleza.

Finalmente pasó a ser dominio del marquesado de Villena, con el que los Reyes Católicos tendrían numerosas disputas en su intento por reducir el poder feudal de la época. En esta época Alarcón fue protagonista de sus últimas batallas, ya que se convierte en el centro de la resistencia del marquesado frente a los monarcas. En el año 1471, el marqués buscó refugio entre los muros de esta fortaleza a causa de su enfrentamiento con las tropas de los Reyes Católicos. El desenlace de tal pugna terminó con la imposibilidad de los reyes de tomar el castillo, por lo que se firmó un tratado.

Ya en el siglo XIX, sufrió las guerras carlistas. A partir de entonces, comenzó su restauración.

Alarcón se encuentra rodeado por tres líneas de muralla consecutivas, cada una con su puerta, y defendida por torreones. Estas son la puerta y torre del Campo, la puerta y torre del Calabozo o de Enmedio y la puerta del Bodegón. En la ladera izquierda se encuentra la puerta de Chinchilla o de Las Moreras, por la que se accede al puente del Picazo, del que arranca una antigua vía romana secundaria. En la ladera derecha se encuentra la puerta del Río, por la que se accede al puente del Henchidero, próximo al embalse del mismo nombre.(1)

Puerta del Campo 2

Puerta del Campo: La puerta del Campo forma parte de la primera muralla de Alarcón. Construida en mamposteria, era defendida por la torre del mismo nombre, construida como primera defensa adelantada de la ciudad.

Puerta de Chinchilla 2

Puerta de Chinchilla: La puerta de Chinchilla forma parte de la muralla sur de Alarcón, dando acceso al puente del Picazo. Está construida en mamposteria.

Puerta del Calabozo 2

Puerta del Calabozo: La Puerta del Calabozo da acceso al segundo recinto de la muralla de Alarcón. Fue construida en tiempos del infante Juan Manuel.

Puerta de la Bodega: La puerta de la Bodega se ubicada bajo el castillo de Alarcón, al este de la localidad. Se aprecia la fabrica musulmana de tapial con la cristiana. Ha sido restaurada parcialmente.

Puerta del Río: La puerta del Río forma parte de la muralla norte de Alarcón. Construida en mamposteria, daba acceso al puente del Henchidero.

Torre del Calabozo: La torre del Calabozo, que defendía esta puerta, es albarrana, de planta rectangular su interior y pentagonal el exterior, con la defensa en quilla.(2)

Muralla de Alarcón 7

Pasado el puente, accedemos a Los Alarconcillos, península formada, como Alarcón, por un cerrado meandro se encuentra la Torre de El Cañavate, que perdió la puerta del mismo nombre y buena parte de la muralla árabe. Excepto la de los Alarconcillos, las demás torres son albarranas, rectangulares en el interior y pentagonales por fuera, con la defensa en quilla. Algunos tramos se encuentran en aceptable estado de conservación.

Torre del Campo 5

Torre del Campo: Se trata de una fortificación de Aproche, defendía la puerta del mismo nombre, la primera entrada al conjunto defensivo. Tipológicamente responde a la denominación de fortificación de padrastro. A este último se le define como punto dominante y a distancia de hostigamiento desde donde puede combatirse (DE MORA FIGUEROA, 1994: 153).

Normalmente se sitúa en el terreno de los aproches (DE MORA FIGUEROA, 1994: 44), y su posesión por parte de un enemigo garantiza una plataforma de tiro para emplazar una batería de trabucos, o cualquier otra pieza artillera neurobalística, que pondría en serios aprietos a los defensores de una plaza fuerte. De ahí que los defensores procedan a construir fortificaciones exentas sobre tales elevaciones para garantizar la seguridad de una plaza.

Se construyó como primera defensa adelantada de la ciudad. Prueba de ello es que contiene su propia plaza de armas. Desde ella se divisan tanto los alrededores como la situación del castillo. De planta rectangular su interior y pentagonal el exterior, con la defensa en quilla. Quizás sea una de las mejores torres de Aproche que existen en la provincia de Cuenca. Con una estructura defensiva muy poderosa, era la encargada de defender el primero, de los tres, recintos amurallados que tenía la fortaleza de Alarcón. En su lado Sur podemos ver el escudo de D. Juan Manuel, quien construye la torre en el siglo XIV. Tiene forma pentagonal, como las torres del Calabozo y de El Cañavate, con espolón macizo dirigido al Este, en este caso. Dispone de una entrada a unos 4 metros de altura situada al Oeste, lado opuesto del espolón.

También es conocida como Torre del Campo, porque está orientada hacia el campo o hacia las afueras de la villa.(3)

Torre de El Cañavate: Levantada en tiempos de don Juan Manuel. En la península península formada, como Alarcón, por un cerrado meandro del Júcar, que perdió la puerta del mismo nombre y buena parte de la muralla árabe. Se sitúa al oeste de la fortaleza cerrando la península de los Alarconcillos, y controlaba el transito por la parte trasera de la villa. Es pentagonal, y disponía de puerta a su costado, aunque no se conserva.

Perdió la puerta del mismo nombre y buena parte de la muralla árabe, que controlaba el único punto en que el río Júcar permite acceder al cerro donde se ubica la fortaleza.

Su nombre recuerda el del rey visigodo Alarico II, su fundador en el S.V. Dada su especial situación, hizo que se constituyese en el principal objetivo de las campañas llevadas a cabo por Alfonso VIII en tierras de Cuenca, siendo reconquistada en 1184 a los musulmanes de Alarkum, tras un asedio de nueve meses.

En 1194 se donó la ciudad a la Orden de Santiago, quien edificó un hospital de peregrinos. Desde aquí se emprendieron algunas de las revueltas comandadas por el marqués de Villena contra los Reyes Católicos.

Torre de Alarconcillo 2

Torre de Alarconcillo: Construida en tiempos del infante Juan Manuel, en torno a 1328, cumplíendo funciones de vigilancia. Consta de una torre de planta cuadrada flanqueada por cuatro torrecillas circulares en sus esquinas. La remata otra torre caballera también circular. También disponía de una cortina muraria protegiéndola, de la cual, lo conservado no pasa de estructuras de carácter.

Su acceso principal en arco de medio punto se sitúa por encima del nivel del suelo, lo que explica la escalera de cantería que todavía preserva gran parte de su volumen. Tras la entrada se disponía otra escalera, aunque esta  vez de caracol, de la cual sólo podemos ver su hueco hoy en día.

Tipológicamente responde a la denominación de fortificación de padrastro. A este último se le punto dominante y a distancia de hostigamiento desde donde puede combatirse una plaza (DE MORA FIGUEROA, 1994: 153).

Normalmente se sitúa en el terreno de los aproches (DE MORA FIGUEROA, 1994: 44), y su posesión por parte de un enemigo garantiza una plataforma de tiro para emplazar una batería de trabucos, o cualquier otra pieza artillera neurobalística, que pondría en serios aprietos a los defensores de una plaza fuerte. De ahí que los defensores procedan a construir fortificaciones exentas sobre tales elevaciones para garantizar la seguridad de una plaza.

Bibliografía

1 www.castillosnet.org

2 CastillosNet

3 www.palomatorrijos.blogspot.com.es

4 www.palomatorrijos.blogspot.com.es

5 https://www.academia.edu