Seúl, la capital de las murallas

La capital histórica de Corea del Sur es una ciudad con gran cantidad de montañas tanto en los alrededores como en el centro de la misma, y debido a ello y para conseguir la mejor defensa estratégica de Seúl, éste es un destino protegido con murallas construidas sobre las cimas de las mismas para la defensa del lugar.

Estas murallas no se reducen solamente a ser una mera estructura militar, sino que también reflejan auténticas proezas de ingeniería y de la estética arquitectónica típica del país, por lo que con el paso de los siglos se han llegado a considerar como monumentos históricos que reflejan la antigua lucha de la ciudad para mantener su independencia a salvo.

Se dice que para conseguir entender por completo la historia de Seúl, es necesario conocer profundamente sus murallas defensivas construidas de tierra, ladrillos y diversos materiales, durante los primeros cinco siglos después del nacimiento de Jesucristo.

Y es por eso que una visita a la muralla de Hanyang Doseong, o como se la conoce popularmente como la Muralla de la ciudad de Seúl, es fundamental. Declarada como Sitio Histórico, originariamente contaba con una longitud de 18 kilómetros de los que en la actualidad solo quedan 12 la mayor parte en zonas de montaña.

Hay segmentos de la misma que siguen cumpliendo hoy en día sus funciones originales, formando parte del sistema defensivo de la ciudad. Por esta razón se la puede considerar como la edificación histórica más ancestral que todavía desempeña aquellas funciones para las que fue destinada.

Su historia es tan antigua como la ciudad de Seúl. Sus obras comenzaron en el año 1395 cuando el Rey Tajeno, el fundador de la Dinastía Joseon, trasladó la capital a este lugar, llegándose a reclutar casi 200.000 personas para su construcción.

Su ubicación fue elegida por este gobernante por su perfecto feng shui, ya que al norte se encuentran las montañas que la protegen y al sur el río Hangang. Esta muralla va subiendo y bajando por las cimas de las cuatro montañas de Seúl, quedando perfectamente integrada en el entorno.

La entrada y la salida a la misma y por consiguiente a la ciudad, era controlada por cuatro puertas principales y otras cuatro secundarias. Las primeras se construyeron según los cuatro puntos cardinales y de acuerdo a los principios del feng shui. Hoy en día quedan solo tres de las cuatro, ya que la del oeste fue demolida en el año 1915 por los japoneses.  

Hoy se puede recorrer en su totalidad todo lo que queda de la muralla, aunque hay que decir que no todo el trayecto es sencillo de realizar, ya que existen ciertas zonas en las que las pendientes son muy pronunciadas. En cualquier caso si te atreves a recorrerla por completo, su recorrido te llevará unas 10 horas aproximadamente. Es por ello que en el distrito de Jogno-gu se hace entrega incluso de diferentes insignias a los caminantes que van recorriendo cada una de las secciones de esta muralla.

Otro de los maravillosos atractivos de esta fortaleza que describe un círculo completo, es que el caminante siempre volverá al sitio en el que empezó a caminar si sigue el sentido de las manecillas de un reloj. Además el sol le irá guiando durante la mayor parte del día consiguiendo unas vistas espectaculares de Seúl.